domingo, 5 de abril de 2009

Capitulo XVIII

Capitulo XVIII: A la luz de las velas

Debía admitirlo, en esos momentos Alice más que mi amiga se había convertido en la cómplice de Em. No podía creer como me había sacado tan urgentemente de mi día con Edward, para llevarme a una cita cuyo protagonista era Emmett. Estaba demasiado enfadada con todos como para poder darme cuenta de donde estaba en realidad, tenia ganas de darme la vuelta y salir corriendo de allí, pero por otro lado, debía admitir que la idea sorpresa de mi antes hermanito me intrigaba bastante.
- Gracias por venir Bells, cuando Alice me mando el mensaje de texto, pensé que esto acabaría antes de comenzar- Me sonrió de una manera que me obnubiló por completo. Su rostro era de una cierta manera demasiado angelical para el resto de su corpulenta contextura. Los mechones de pelo de color indefinido que caían en frente de sus ojos le daban un aspecto bastante atractivo.
Llevaba puestos unos jeans azul oscuro con los detalles de las costuras en blanco, la camisa medio salida por un costado color negro, creaban un aspecto muy elegante sport, ni muy elegante, ni demasiado casual. Era perfecto. Todo. La seda de su prenda posterior brillaba sobre su pálida piel, no tanto como la de Edward, pero el sol tampoco lo había favorecido mucho. En su mano descansaba una pequeña rosa blanca que hacia juego con las costuras.
Me tomo de la mano y beso mi mejilla invitándome a entrar. No podía creerlo, en mi mente no había palabra alguna que se adecuara para definir el sitio en el cual me encontraba.
Al cruzar el umbral de la puerta quedamos acorralados en un pasillo infinito, no podía divisar que había al fondo. Las paredes estaban pintadas de un color tostado con decoraciones en relieve que le daban aspecto de un antiguo palacio. Sobre mi derecha, casi a escasos centímetros de la entrada, había una arcada del tamaño del garaje de Alice. No llegue a divisar lo que había dentro ya que Em me guió por el pasillo. Estaba tan asombrada que no podía pronunciar palabra, y él pareció notarlo.
- Bella, ¿Estas bien? No has dicho nada desde que bajaste del elevador, ¿No te gusta el lugar?- Creo que Emmett realmente estaba loco, a que persona sobre la tierra no le llamaría la atención semejante cuarto de hotel.
- Si...estoy bien...es solo que...no entiendo porque me has traído aquí- Me miro demasiado confundido, como si algo faltara.
- Es verdad, aun no sabes nada. No confiaba en Alice, en que guardar el secreto, pero le debo una, porque al parecer ha hecho muy bien su trabajo- Me mostró una sonrisa. Yo seguía confundida.
Coloco su mano sobre mi espalda y lentamente comenzó a empujarme a través de la abertura que se encontraba al final del pasillo. Parecía una sala de estar, pero una demasiado grande, ya que el tamaño de aquella habitación era de las mismas dimensiones de mi casa completa. La luna estaba tatuada en cada uno de los ventanales que se hallaban allí, y la luz que proyectaba casi me hace derramar lagrimas. Antes de que pudiera seguir observando, Em me giro sobre mi eje y me enfrento a su rostro. Era increíble como el color de sus ojos cambiaban según la intensidad de la iluminación. Saco del bolsillo de su pantalón un largo trozo de tela de seda roja y lo coloco alrededor de mis ojos.
- Tranquila, juro que no te tirare por la ventana- Supongo que luego de eso se rió, ya que para ese momento no podía ver nada mas.
Me volvió a girar colocándome de espaldas a su rostro y con suaves empujones me fue encaminando hacia algún lugar.
El trayecto pareció infinito, pero a medida que avanzábamos, nuevos aromas inundaban mi olfato. Cerca de los primeros pasos, distinguí lo que supongo era fragancia a vainilla, luego, a medida que seguíamos caminando, se mezclaba con el fuerte aroma de las rosas. Estaba tan concentrada explorando mis sentidos, que no me percate de que nos habíamos detenido. Una caricia se amoldo a mis mejillas y fue subiendo hasta quitarme la venda de los ojos.
- Oh...Dios...Mío!- Fue todo lo que pude pronunciar en ese momento.
- ¿Te gusta?-
- ¿Gustarme? Acaso estas demente!...Esto es sin dudas bellísimo! Emmett no deberías...- Me tapo la boca con uno de sus calidos dedos.
- Shhh...Tú te mereces esto y mucho mas- Era mentira, nadie en el mundo podría merecer aquello.
Ante mis ojos se hallaba una mesa cuadrada revestida con un mantel de la misma tela y color del pañuelo. Sobre ella, la vajilla de cristalería fina ocupaba el lugar predeterminado como en un restaurante costoso y exclusivo. Un plato de un color plata se situaba primero sobre la mesa, y arriba de este, otro más pequeño pero de porcelana blanca con los bordes en oro. Había dos, uno en frente del otro, haciendo par con as sillas que se encontraban detrás. Del lado derecho de ambos platos, estaban colocados los tenedores de metal pulido y por el lado izquierdo, los cuchillos. En frente, una pequeña cuchara de postre que hacia juego con otro tenedor igual de diminuto. En forma de pirámide, es decir, de mayor a menos, se disponían tres copas brillantes y en medio de la mesa, un ramo de rosas blancas.
Em se paro detrás de una de las sillas y la inclino hacia atrás.
- Madame- E hizo un gesto para invitarme a sentar. Con pasos torpes y dudosos me coloque en mi lugar, mirando fijamente cada detalle.
- Ya regreso Bells, es solo un segundo- Desapareció de mi vista y se perdió en otra parte de la sala de estar. A pesar de que había mirado todo lo que se hallaba a mí alrededor, no dejaba de sorprenderme aun más. Pocos minutos transcurrieron hasta que un pequeño carrito entro a escena, detrás, estaba Em empujándolo suavemente. Sobre aquél transporte se hallaban tres fuentes tapadas, eran iguales a las que los mozos traían en las películas cuando los personajes cenaban en un fino restaurante. Mi anfitrión destapo la primera y sirvió una porción en mi plato, y luego en el suyo. No le preste atención a l comida, ya que nunca en mi vida había probado algo así, por lo que me limite a mirar con deseos de alimentarme.
- Espero que te guste, Alice insistió en que todo debía ser perfecto y ella eligió el menú- ¿Un minuto? ¿Que tenía que ver mi antes mejor amiga en esto?
- ¿Alice?- Lo mire fijo, para que no evadiera mi pregunta.
Volvió a tapar la fuente y se sentó en su silla, justo enfrente de mí. Por más que las rosas estaban en el centro, no impedían nuestra visión.
- Fue mía la idea de todo esto, pero ella quería supervisar cada detalle. Este lugar no es uno de mis preferidos, me hubiese gustado que cenáramos en mi departamento, pero cuando tu amiga lo vio, no me dejo otra opción-
- Em, no entiendo nada, que tiene que ver Alice, por favor, explícate mejor- Mientras hablaba me limite a probar aquella extravagancia, debía reconocerlo, estaba delicioso fuese lo que fuese.
- Este... bien, es una historia larga, pero creo que entenderás. Ayer, cuando te fuiste con Edward en su coche, yo debía llevar a Alice a su hogar, pero antes debía hacer una parada. Ella no pregunto mucho, ya que estaba medio dormida. En un momento le pregunte si no te molestaría que te invitara a cenar, y sus ojos se abrieron de par en par y el sueño quedo atrás. Luego de eso, el viaje se convirtió en la fantasía de una weding planner, solo que sin novios.
> Le mencione la idea de llevarte a mi departamento, yo cocinaría y arreglaría todo, tal y como vez aquí, solo que seria menos extravagante, algo mas casual. Estaba completamente de acuerdo, tomo una hoja de su bolso y comenzó a hacer anotaciones de la cosas que no deberían faltar. Luego de unos minutos estacione mi auto frente al hotel en el que te encuentras y la mandíbula de AL cayo al suelo. Antes de que pudiera explicarle algo, estaba fuera del auto abriendo mi puerta, fue demasiado cómico, de veras- Prestaba atención a todo lo que decía, pero igual seguía sin comprender, por lo que seguí comiendo y escuchando atentamente.
- Le explique que esta habitación es de mis padres, solo que no se encuentran en el país por razones laborales, e insistió en conocer el piso. Cuando entro sus ojos se iluminaron como la luna de esta noche. Enseguida saco la lista de su bolso y con una gran X tacho todos aquellos elementos. Supuse que al ver este lugar, la cena pasaría de ser algo casual, a algo verdaderamente elegante. Debo confesarte que le encuentro cierto parecido a tu amiga con la Alice verdadera- Reí ante ese comentario, ya que yo también lo creía así.
- Enseguida acomodo todo en su mente y diagramo el lugar. Esta mañana me despertó demasiado temprano con una llamada, y me dijo que me prepare para salir de compras. Recorrimos todos los bazares de la cuidad, te lo juro, hasta que encontró todo lo que deseaba. Hubiese querido que sea mas participación mía, pero no me dejo aportar ni un detalle, gracias al cielo me dejo escoger mi ropa.
>Ese es el motivo por el que te encuentras aquí, secuestrada por un chico que te quiere demasiado- Eso era mas que obvio
- Eres increíble, dejarte llevar por Alice de esa manera y hacer todo esto por mi, realmente eres maravilloso.
Me levante de mi silla y me acerque a la suya para rodearlo con mis brazos, el hizo lo mismo.
La velada se paso tranquila, el primer plato y el postre, eran igual de desconocidos que la entrada, pero igual de apetitosos. No paramos de hablar un minuto, y con cada palabra, me asombraba lo parecidos que éramos y los gustos que teníamos en común. Odiaba pensar eso, pero con Em me sentía mas cómoda que con Edward, no debía privarme de nada, y tampoco sentiría culpa ante cualquier inconveniente. Aparte esa idea de mi mente tan rápido como llego, no me podía permitir eso.
Luego de unos minutos luego de acabar la cena, Emmett se levanto de su sitio y llevo el carrito de vuelta hacia su lugar de aparición.
Tan pronto como se fue, sonó el timbre en aquél departamento lujoso.
- Bells, me harías el favor de abrir, estoy un poco ocupado aquí- La voz de Em sonó desde el fondo de la sala. Después de todo lo que había echo por mi, abrir la puerta no era nada.
- Claro, no te preocupes- Me levante de mi asiento y me enfile hacia la puerta, casi me pierdo en el camino, hasta que divise algo conocido a lo lejos, aquella arcada que había visto en la entrada. La crucé rápidamente y coloque mi mano en el picaporte. Lo gire lentamente y abrí la puerta.
- Emmett! Juro que voy a matarte! Lo juro por lo que mas quiero!- Mi voz salio a los gritos de mi garganta, no me había imaginado el potencial que tenia.
Frente a mi se hallaba un oso muchísimo mas grande del que se encontraba en mi habitación en estos momentos con un ramo gigante de rosas blancas y rojas apoyadas sobre su pecho. Era increíble como las rojas creaban el contorno de un corazón con el fondo blanco. Todo una obra de arte.
Lo recogí cuidadosamente del suelo, y me dirigí nuevamente hacia el interior de la sala. Coloque el oso en un sillón tapizado y me acerque a las rosas para sentir su perfume. Luego me acorde que tenia algo mas importante que hacer. Fui corriendo hacia donde había salido la voz de Em. Se encontraba en una especie de cocina, acomodando todas las fuentes en un fregadero. Cuando poso su vista en mi, empezó a correr a través de las puertas y arcadas de aquella casa majestuosa. Corrí tras el todo lo que pude, pero debía reconocer que no era muy buena en eso. Luego de varios minutos de persecución, lo perdí de vista. Debía estar escondido en algún sitio, porque sabia lo que haría con el. Empecé a frenar el paso, hasta que me quede estática en algún sitio de aquella casa. Escuché un ruido por detrás, pero no me dio tiempo a girarme, ya que Emmett lo hizo por mí y poso en mis labios los suyos.