viernes, 20 de marzo de 2009

Capitulo VIII

Capitulo VIII: Confusiones

Habíamos terminado de grabar la escena, al parecer había sido del agrado del director por la naturalidad con la que había salido, realmente mis expresiones me descolocaban hasta a mi. No había conseguido entender todavía que había pasado ante aquella situación, por lo que tendría que hablar con el responsable. Iría a ver a Edward.
No sabia donde encontrarlo, podría estar escondido en cualquier parte del estudio, lo ultimo que había sabido de el, fue su brutalidad al dejarme estrellar contra el suelo. Lo busque por todo sitio posible, en cada habitación perfectamente ambientada, en mi "casa", en la "escuela" hasta que por fin lo halle. Subí las perfectas escaleras de madera, y me adentre en un cuarto que no conocía, pero si sabia de su existencia, su habitación. Estaba sentado en el cómodo sofá que miraba hacia la ventana, por donde la luz entraba a grande bocanadas y se depositaba perfectamente sobre sus cabellos rizados y su cardigan gris.
- Menos mal que debía confiar en ti, casi me matas allí abajo! - AL parecer mi presencia no lo asusto, como si hubiese sabido que estaba detrás de el.
- Lo siento, no te comprendo- Sonaba triste, realmente lo estaba, lo que no comprendía era la razón. - ¿Acaso no te salve de ser aplastada por la van?
- Si, pero luego me magullaste contra el suelo. Fue tan raro, detuviste la van, y luego, nose, parecías sobresaltado por algo, y sin dudarlo me soltaste de tus brazos y aterrice sobre el cemento-
- ¿Estas bien?- Era tan dulce, se preocupaba por mi, mas de lo que debía
- No me interesa si yo estoy bien, quiero saber que te pasa a ti. Que fue lo que paso allí afuera-
- Emm, nada, simplemente, me atemorice- Sonaba mentiroso, sus pupilas se habían dilatado a forma tal que el dorado de sus ojos ya ni existía, solo un gran punto negro
- Me mientes, ¿Que es lo que paso? ¿Como hiciste eso?- Al parecer lo atonte con mi pregunta, no era lo que se esperaba
- ¿Pasar con que? ¿Hacer que?- Realmente sonaba confundido
- Vamos Edward, acaso te crees que no lo vi! Tu mano fue mas allá del limite de la abolladura, hasta dejaste tus dedos impresos en el metal!
- Emm, Ah, eso, no fue nada, simplemente me incline demasiando y al parecer el metal no era lo suficientemente resistente- Esa respuesta no era nada convincente, me mentía, no lo podía ocultar, y yo tampoco lo iba a permitir
- Edward, es mentira! Dime la verdad!-
- Bella, todo esto de la película te esta volviendo loca, quizá deberías descansar un poco, realmente crees que hundí el metal y que Alice ve el futuro!-
- Un minuto! ¿Cómo sabes lo de Alice?- Me había sorprendido, no pensé que supiera eso, no estaba cerca de nosotras cuando ella me lo dijo
- Estaba detrás de ustedes, ni me notaste, es obvio- Sonaba triste, como si realmente le importara que ocupe un lugar en mi vida
- No te creo, pero no voy a seguir discutiendo contigo, es lo mismo que hablarle a una pared!- No sabia que mi voz pudiese sonar tan alto, y que mi carácter demostrara tanta rigidez
- Bella, será mejor que no seamos amigos!- Tristeza, angustia, eso era lo que reflejaba
- Ahora a quien se le subió el papel a la cabeza?
-No estoy repitiendo mis líneas, lo digo en serio- Sonaba enojado
- Bien, pues si así lo quieres, adiós, solo me veras en las escenas.
Eso fue lo ultimo que supe de el por ese día de grabación, se alejaba de todos los lados en los que yo me encontrara, pero no fue muy necesario, ya que ese día, grabe las escenas con Jake.
- Bien Bells, esta es la parte en la cual tu estas buscando en el ordenador las leyendas quileutes y descubres el libro, ¿OK?, y…Acción!
Me senté en mi silla de felpa negra, decidida a buscar en Internet alguna respuesta a todos mis interrogantes. Encendí el ordenador y puse el google, pero al parecer, había algo que no había notado sino hasta entonces. AL poner leyendas quileutes en el buscador, me saltaron páginas verdaderas acerca de las mismas, con historias de descendencias de tribus a lobos, u otras formas animales. Me sorprendió bastante, ya que no era lo que esperaba encontrar, al parecer las historias eran verdaderas.
Terminamos de grabar todas las escenas del día, aunque no pude mantener mi cabeza y mente alejadas de aquella búsqueda. Recogí mis pertenencias y me aleje con Alice del brazo hacia la parada del colectivo. Estábamos esperando a que llegara nuestro transporte, cuando un vehiculo familiar se acerco a nosotras, era Emmett con su Clío.
- Al, Bells, suban, no pueden esperar aquí toda la noche!
- Bueno Em, muchas gracias, no tenia ganas de cargar con Bella por las calles oscuras- Le dedico una sonrisa medio torcida guiñándole un ojo. Subió nuevamente a la parte trasera del coche, dejándome a mi en una situación bastante incomoda
- Em, lo siento mucho, no tendría que haberte dejado solo hoy, me siento terrible, soy una pésima hermana – Casi salían lagrimas de mis ojos torpemente delineados
- Bells, no te preocupes, AL me contó lo que te paso, y que la película te esta costando grabes trastornos- Me dedico una risa encantadora, nunca me había dado cuenta hasta entonces de lo buen parecido que era mi hermanito, pero aleje esos pensamientos de inmediato de mi cabeza, no lo podía permitir.- Por eso, esta tarde cuando me contó le fui a pedir por favor a l director si mañana no nos dejaba la tarde libre, tengo una sorpresa para ti-
- Em, no! Te lo prohíbo, no quiero que gastes tus energías en mi, no lo valgo, soy terrible!
- No Bells, no digas eso por favor, aparte ya es tarde, mañana a partir del mediodía me perteneces y nunca te vas a arrepentir-
Tenia que admitirlo, la idea de Emmett me llenaba de intriga, deseaba pasar tiempo con el, después de todo aquel desayuno había sido de ensueño. El viaje hasta lo de Al había sido de lo mas exquisito, cada tema que tocábamos con Em me dejaba pensando en varias cosas, lamentablemente el recorrido llego a su fin, y ambas nos despedimos.
Al llegar a la habitación de alice, deje mis cosas sobre su cama i me recosté en un puf turquesa que hacia compose con sus paredes de un celeste cielo y su colcha de un azul marino, esa habitación debía pertenecer a una princesa, realmente era maravillosa.
-Bien Bells, cuéntame todo-
- No hay mucho de que contar- Era verdad
- Por favor, como si no te interesara Em-
Seguimos hablando por horas, hasta que el tema de Edward salio a la luz, decidí cortarlo inmediatamente, con la excusa de que el sueño le rendía cuentas a mis parpados. Me recosté sobre la capa de huéspedes sobe la esquina de la habitación, rendida a mi cansancio. Esa noche fue mágica, fue la primera vez que soñé con Edward Cullen